Frente a la tecnología
humana, fruto de sólo diez mil años de avances y errores, la mecánica que
encontramos en el mundo natural es el resultado evolutivo de miles de millones
de años. Ambas «tecnologías» comparten un mismo entorno físico —los
mismos materiales, la misma atmósfera y la misma gama de temperaturas— y están
sometidas a la misma fuerza gravitatoria.
Sin embargo, sus «diseños»
no pueden ser más diferentes. Si a
los ingenieros humanos les gustan los ángulos rectos y las aristas, la
naturaleza prefiere, en cambio, las formas curvas y con ángulos más
diversificados. Mientras aquéllos trabajan con la rigidez y la resistencia,
ésta explota la flexibilidad y la elasticidad de los materiales. Nuestros
buques navegan boyantes por la superficie de las aguas, cuando, generalmente,
los seres vivos nadan sumergidos. Nuestras bisagras giran gracias al
deslizamiento de piezas duras, pero las bisagras naturales (como las orejas del
conejo) giran doblando sus elementos flexibles.
¿Por qué han seguido caminos tan diferentes? ¿Quién es mejor diseñador, la naturaleza o
el homo sapiens? Steven Vogel examina las innumerables
preguntas que suscitan tantas diferencias en esas dos «escuelas de diseño». Ancas
y palancas nos enseña aspectos insospechados del funcionamiento de los
seres vivos —cómo andan, corren, saltan o vuelan— y de su crecimiento. No sólo se convierte en una excelente introducción a la biomecánica, un tipo
de biología que trata, al mismo
tiempo, de la tecnología y de la vida,
sino que, a partir de una multitud de ejemplos aleccionadores, se erige en un
ensayo cuya lectura cambia nuestra percepción del entorno natural y nuestra
comprensión de cuanto hace y ha hecho el homo
faber.
INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA
Scientific American
«Vogel escribe con un inhabitual reconocimiento de las necesidades de un lector inexperto.»
Philip Morrison
The Sciences
«Si el trabajo de D'Arcy Thomson definió el periodo clásico de la ciencia de la forma, este ámbito acaba de entrar en su renacimiento. Uno de los líderes de su resurgimiento es el zoólogo Steven Vogel».
Tyler Volk
American Scientist
«Pocos libros científicos saben explicar: la mayoría narra, cita extraños nombres y se sume en la complejidad. Pero, a lo largo de los años, he aprendido que de Steven Vogel siempre puedo esperar que me explicará la ciencia... Cualquiera de sus libros podría entretener tanto a un experto como a un aficionado.»
Mike May
«¿Cuál es el mejor tecnólogo, la Madre Naturaleza, la creadora de las conchas, las telarañas y las alas de las aves, o el ingeniero humano, creador de los rascacielos, el nailon y los aviones? Esta apasionante cuestión constituye el núcleo de un sutil y nuevo libro de Steven Vogel, un experto en bioquímica con un don genial para filosofar.»
Samuel Florman, autor de The Civilized Engineer y The Existential Pleasures of Engineering
Diario Avui
Steven Vogel - “La idea básica es que la naturaleza nunca es perfecta.
Avui - Pensaba justamente lo contrario
SV - Lo más excitante es que la Naturaleza no es mejor ni peor, sino diferente. Y toma caminos diferentes.
A - ¿Un ejemplo?
SV - Los ángulos rectos
A - No le entiendo
SV- Esta habitación está llena de ángulos rectos. En la naturaleza hay, pero muy pocos
A - ¿Quiere decir que los ángulos rectos no son naturales?
SV- No. (...) La naturaleza no tiene una tendencia obsesiva al ángulo recto.
A - Un mundo redondo lleno de ángulos rectos
SV – No exactamente, porque los antropólogos han descrito que las sociedades nómadas no son proclives a utilizarlos porque son más difíciles de transportar: los nómadas, los indígenas americanos, usaban los tipis. Pero una vez entras en el sistema de los ángulos rectos, el sistema se vuelve tirano.
A - ¿Y nos condiciona la vida?
SV - Bastante. Y hasta nos determina el lenguaje. En muchas lenguas, la palabra que define el ángulo recto es sinónimo de “ángulo correcto”. Pero hay muchas culturas, como la zulú, que no tienen ninguna palabra para designar el ángulo recto porque no tienen ángulos rectos...
OTROS LIBROS DE "PENSAR EN LA CIENCIA"
Steven Vogel
ocupa la cátedra James B. Duke de biología de la Duke University. Ha sido miembro de la American Association for the Advancement of Science. En 1990 fue galardonado con el Premio Irving and Jean Stone de divulgación científica y, entre otros libros, es autor de Life's Devices. Sus trabajos se han publicado en Scientific American, American Scientist, Natural History, Discover y Tecnology Review. Vive en Durham, Carolina del Norte.