Cuando precisamente más se habla de un “retorno de la moral”, cuando en todas partes la filosofía moral vuelve a ser motivo de consideración, Vladimir Jankélévitch desconfía de que los “cruzados de esta nueva cruzada sepan realmente de qué están hablando”. Porque, según él, la filosofía moral que es el primer problema de la filosofía, se presenta al pensador que se aventura a pensar la moral como el colmo de la ambigüedad y de lo inasible. De modo que, mucho antes de defender su causa, Jankélévitch prefiere preguntarse por su razón de ser.
Y, lejos de presentar un tratado más, entre tantos, de la filosofía moral, se limita aquí, con la socarronería del viejo sabio que es, a extraer y exponer la infinita cadena de contradicciones y paradojas que habitan la conciencia del hombre. Por supuesto, no aporta soluciones al absurdo impasse en el que éstas nos colocan, pues no tenemos otra manera de acceder a nuestra propia dignidad sino asumiéndolas. Pero sí nos incita a sumergirnos en la acción y a vivir con clarividencia hasta el final esta tensión ineludible entre la entrega (el amor) y el egoísmo (el ser), entre el deber y el derecho.
Este libro
sería probablemente inconcebible sin los treinta que lo preceden, en los que Vladimir Jankélévitch, a lo largo de sus
ochenta años, ha ido acercándose a los complejos problemas esenciales que aquí
formula con estremecedora lucidez. La lectura de La paradoja de la moral, uno de sus últimos libros y el primero en
publicarse en España, es profundamente turbadora, entre otros motivos porque,
aun abordando temas de moda —como lo es el de los derechos humanos, por
ejemplo—, propone una reflexión que es contraria a toda idea preconcebida y que
precipita en el vértigo del desconcierto al incauto o al desprevenido que, de
pronto, pierde de vista al mundo granítico de las verdades predeterminadas.
Vladimir Jankélévitch nació en Bourges, Francia. Terminó sus estudios en 1922, y en 1926, fue enviado a Praga como profesor en el Instituto Francés. De vuelta a París en 1932, se doctora en Letras al año siguiente. En 1939, es movilizado y herido un año después. Al abandonar el hospital, entra en la clandestinidad, participando en varios movimientos de la resistencia. Tras ocupar en 1947 su cátedra en Lille, pasa a ser profesor en la Sorbona en 1951, actividad que aún ejerce. Gran amante y estudioso de la música, ha escrito también varios ensayos sobre el tema, entre otros uno publicado recientemente sobre el compositor Frederic Monpou. La mayor parte de su extensa obra filosófica gira entorno a los problemas que conforman la experiencia de la vida cotidiana, como La austeridad y la vida moral (su primer libro en 1956), La aventura, el tedio, lo serio, La ironía, Lo irreversible y la nostalgia, La muerte, El perdón, Lo puro y lo impuro y Lo no sé qué y lo casi nada (3 tomos).