Celia y Fernando, al casarse su hija, deciden hacer un crucero por el Caribe en el modesto intento de recobrar una intimidad diezmada hace tiempo por la rutina matrimonial. El viaje por las islas de ensueño, que ocultan no obstante extraños misterios, se inicia, como todos los cruceros, al ritmo dulzón de los boleros -que dan título, no sólo al libro, sino a cada una de las «escalas» de la novela.
Poco a poco, por un lado, el lector va remontándose en el pasado aparentemente anodino y recatado de la pareja y, al filo de sus recuerdos, en esa otra vida, infinitamente más rica y sugerente, donde las parejas suelen agazapar los intensos, u obsesivos o apasionados secretos inconfesables, y sobre todo inconfesados. Por otro, en el placentero escenario del crucero, en el que la vida transcurre como en un sueño de celofán, el lector descubre, junto con Celia y Fernando, que esos mismos recuerdos, en contacto con la sensualidad natural del entorno, están alimentando, contaminando, las fantasías eróticas largamente deseadas y contenidas y que, sobre ellos, gracias a ellos, irán cobrando realidad, en experiencias cruzadas y entrelazadas, con toda su furia, con toda su crudeza, ya sin freno posible, hasta el exorcismo liberador, hasta el sacrificio final.
Mayra Montero nació
en La Habana en 1952 y vive actualmente en Puerto Rico. Después de trabajar
diez años como periodista, primero como corresponsal en distintos países de
Centroamérica y más tarde como editorialista, se dedicó a escribir. Tras un
libro de cuentos, Veintitrés y una
tortuga, publicó en España su primera novela, La trenza de la hermosa luna (1987). En 1991 quedó finalista del XIII Premio La Sonrisa Vertical con su
segunda novela, La última noche que pasé contigo (La Sonrisa Vertical 72 y Fábula
155), a la que siguieron Del rojo de su sombra (Andanzas
174), Tú, la oscuridad (Andanzas 243), que supuso su consagración
internacional tras ser editada en Estados Unidos con inusitado éxito de crítica
para un libro traducido, y Como un mensajero tuyo (Andanzas
331). En 2000 decidió regresar temporalmente al género erótico con
Púrpura profundo (La Sonrisa Vertical 112), novela que ganó el XXII Premio La Sonrisa Vertical. Toda
su obra está siendo traducida en Italia, Francia, Alemania, Gran Bretaña y Estados
Unidos, entre otros países.