Escrita en 1949, El
fondo de la botella comienza con la clásica advertencia de que los
personajes que aparecen en ella son ficticios; en vano. Los biógrafos de Georges Simenon aseguran que éste
vivió, junto a su hermano Christian, una situación parecida a la descrita en
esta obra; simplemente, Simenon
traslada a ella lo ocurrido en París, en la primavera de 1945, cuando su
hermano, comprometido con el colaboracionismo y condenado por asesinato tras un
consejo de guerra, acudió a él. Porque,
digámoslo ya, esta novela trata de la culpa y de las complejas
relaciones entre hermanos, tema que tocó ya en La nieve estaba sucia
(Andanzas 218), escrita unos meses antes de El fondo de la botella.
Cuando las lluvias torrenciales de
julio llenan el cauce del río Santa Cruz, que cruza la pequeña ciudad
fronteriza de Tumacarori (Arizona), es imposible pasar a México. Donald, que ha escapado de la prisión
—donde cumple condena por asesinato—, ha escogido un mal momento para
refugiarse temporalmente en el rancho de su hermano Patrick. Nada tienen en común, salvo una inmoderada afición a la
bebida y el extraño desapego que sienten ante la vida. Patrick, además de abogado y rico propietario, es ahora deputy sheriff; Donald, el
hermano pródigo, es en cambio un fugitivo que ha de cruzar el río a toda costa.
Así comienza este drama en torno al amor entre hermanos, que cobra visos de western trágico y que, al igual que el
inacabable desierto que constituye el decorado, nos retrata uno de los
universos más desesperados de Simenon.
INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA
Georges Simenon nació en
Lieja en 1903 en una familia de escasos medios. Pese a ser un alumno dotado,
abandonó pronto la escuela y, muy joven, trabajó de reportero en Lieja. En
1922, ya en París, se introdujo en los ambientes de Montmartre y publicó con seudónimo
numerosas novelas populares. En 1931 inició la célebre serie de novelas
protagonizadas por el comisario Maigret. Tras una época de grandes viajes,
inició una gran amistad con Gide y comenzó a publicar las llamadas «novelas
duras». Durante la segunda guerra mundial ocupó el cargo de alto comisario para
los refugiados belgas, pero la necesidad de mantener a la familia le impidió
dejar la escritura. Acabada la guerra, se instaló en Norteamérica, y en 1955
volvió definitivamente a Europa. En 1972 decidió abandonar la narrativa, si
bien siguió escribiendo textos autobiográficos, y murió en Lausana en 1989.
Desde que en 1993 Tusquets Editores inició la publicación de la obra
de Georges Simenon han aparecido treinta y seis novelas y cuarenta y
dos casos de la serie Maigret.