Desde la caída del comunismo viene produciéndose un
enfrentamiento entre neoliberales y antiglobalizadores cada vez más exaltado.
Con cierta perplejidad, el comienzo del siglo XXI asiste a un apasionado debate
entre los defensores a ultranza del capitalismo y los representantes de un
pensamiento supuestamente radical. El conocido filósofo pascal bruckner alza, en este brillante y polémico texto
—merecedor del Premio Libro de Economía 2002—, la voz del disidente contra los
mitos, simplificaciones y paradojas de la sociedad contemporánea.
miseria
de la prosperidad (un eco del clásico miseria
de la filosofía, de Marx) constituye un apasionado alegato en defensa de
la tradición humanista europea: es la economía la que tiene que estar al
servicio del hombre, de su salud, su cultura, educación y enriquecimiento
moral, y no al revés. En la realidad, en cambio, la economía de mercado se ha
impuesto a escala mundial, mientras la intelectualidad progresista parece
empantanada en un utopismo obtuso y apocalíptico, que sigue viendo en Estados
Unidos y el capitalismo la fuente de todo mal y contempla la democracia
parlamentaria como una falsificación burguesa. Pero unos y otros comparten el
error de haber hecho de la economía la nueva religión, con su liturgia, sus
santones y oráculos, su lenguaje para iniciados y hasta su mensaje redentor. Y
si antaño se esperaba de la economía que librara de la necesidad al hombre, tal
vez ahora la pregunta sea: ¿quién puede librarle al hombre de la economía?
INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA
Pascal
Bruckner, novelista y filósofo francés, nació en París en 1948.
Colaborador habitual de le nouvel
observateur, ha publicado una quincena de obras desde 1975. Una de sus
novelas, lunas de hiel, fue
adaptada para el cine por el director Roman Polanski. En 1995 obtuvo el Premio
Medicis de ensayo por su obra la
tentación de la inocencia y en 1997 el Premio Renaudot por su novela los ladrones de belleza (Andanzas 351).
En el año 2000, Tusquets Editores publicó su anterior ensayo, la euforia perpetua (Ensayo 47). Tras
tantos libros de economistas que se internan sin contemplaciones en los
terrenos de la política, la justicia y el derecho, bruckner, con miseria
de la prosperidad, ofrece por fin al lector un libro que pone a la
economía en el lugar —secundario— que le corresponde.