Tras el relato impresionante de la
guerra vivida en las trincheras, de los bombardeos y la desbandada general ante
las tropas franquistas, que toman Bilbao, el volumen arranca con el complot de
los industriales vascos, en el que participa Camilo Baskardo, para traicionar a
la República y entregarse a Franco. Los habitantes de Getxo conocen la
posguerra dos años antes de que acabe la guerra, y la viven como una época
oscura de represión y sometimiento. Son las nuevas generaciones, entre ellos
Asier, que estudia en Bilbao, y Océano, criado entre anarquistas y
nacionalista, quienes ofrecen una resistencia sorda que poco a poco se revelará
violenta. Para ellos el nuevo régimen se hace intolerable en tanto ahonda la
injusticias.
Las cenizas del hierro revela no
sólo el origen enigmático de dos de las protagonistas de la novela, Ella y
Magda –cuyos hijos han logrado usurpar las herencias de las grandes familias–,
o las razones profundas que les llevaron al ensalzamiento del Mostrador –con su
carga simbólica–; es también la parte donde los ambiciosos planes expansivos de
los hombres de hierro viven su momento de esplendor y declive, su derrumbamiento
final. Los últimos representantes
de las familias de la novela acaban arrastrados por la Historia, mientras se
produce el primer asesinato de ETA en el País Vasco, que hará de la convivencia
un permanente conflicto irresoluble.
Con Las cenizas del hierro,
tercera y última entrega, culmina la novela de Ramiro Pinilla Verdes valles, colinas rojas, uno de los
proyectos narrativos más originales y ambiciosos de la literatura reciente,
«una epopeya total» (Rafael Conte), «una obra monumental, de las que nos
reconcilian con la gran novela de aliento humano e histórico» (Ernesto
Ayala-Dip).
INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA
Sobre Verdes valles, colinas rojas
Narrada con pulso maestro y con un gran sentido del ritmo, una mezcla soberbia
de voces, perspectivas, tiempos e historias..., que sólo cabe recomendar ya que entretiene, ilustra y conmueve.
Marcos Maurel, El Periódico
Pinilla pertenece al grupo de raros
forjadores de mitologías. Su prosa posee
una ambición estética –cuya pretensión
es lograr una narración impecable y contar bien una historia– extraña en el panorama
de las letras nacionales.
Ariadna Castellarnau, Lateral
Mucho oficio de escribir y aliento épico, mucha riqueza de temas y símbolos, mucha anécdota jugosa y capacidad dispositiva, mucha sorna, seriedad y ternura están invertidos en esta magna novela.
Difícilmente se podrá obtener una visión global de los entresijos condicionantes
del País Vasco del último siglo trazada con mayor tino que la proporcionada por este monumento artístico..., esta obra maestra.
Isidro Cabello, Quimera
El más vigoroso narrador vasco vivo.
Nuestro pequeño país no ha dado, desde
Pío Baroja, un novelista de su talla.
José F. De la Sota, El País
Juan Ramón Rodríguez González
Los mejores ratos de los últimos años me los ha dado Ud., Don Ramiro con su excepcional trilogía. Para colmo, un final a la altura de su inteligencia e imaginación que me ha sabido como la última calada del cigarrillo o el último sorbo de la copa de vino. Gracias de todo corazón.
03/06/2006 · Pámanes (Cantabria)
Andres Sempere Hernandez
Desearía felicitar a D. Ramiro Pinilla por su más que merecido Premio de Narrativa. Para mí esa fue la noticia de ayer. Recuerdo que compré el primer tomo de "Verdes valles, colinas rojas" con cierto miedo por la extensión de la trilogía. Cuando lo acabé, no podía esperar a la aparición de los siguientes. Ha sido la lectura que más placer me ha proporcionado en los últimos años, y quiero agradecer a D. Ramiro precisamente la extensión de la misma, que me ha hecho disfrutar durante largas horas con ese maravilloso universo literario.
¡Enhorabuena, D. Ramiro!
07/10/2006 · Alicante
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