En un día de Año Nuevo, Gabriel, hombre sedentario y obstinado en ser una persona normal y corriente, es presa de pronto de una pasión arrebatadora por una mujer -«la más bella del mundo»- que visita con sus hijos el Jardín Botánico de París, donde él trabaja. Los dos están casados, por lo que ese amor parece imposible, pero «aquí comienza el milagro y el dolor de un adulterio eterno», en palabras del propio autor. Durante treinta y cinco años, Gabriel y Élisabeth, amantes a la antigua, se evitarán y se reencontrarán, entre la exaltación y la tristeza, en un viaje enloquecido por lugares tan dispares como Sevilla o Pekín. Con los años, decidirán vivir su amor como una leyenda, ajena siempre a la moral establecida, y descubrirán que la única verdad, la única dignidad, la única aventura, es el tiempo. Éste es, pues, el retrato de un animal en extinción, pero aún indomable: el sentimiento amoroso.
INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA
Le Monde des Livres
«El adulterio con la ligereza de una mariposa: malicioso, delicioso, de la estirpe de Nabokov…»
Jean-Luc Douin
Magazine Littéraire
«Desde sus inicios, Orsenna es uno de los escasos novelistas franceses que nos describe la alegría de vivir sin simplezas, la belleza de una flor sin tópicos. Este eterno enamorado, que expresa magníficamente los estragos de la ausencia y las angustias de la presencia, es un escritor de la felicidad que nos impulsa a vivir.
»… Como el cofre de un tesoro, Tantos años alberga asombrosas maravillas e insólitos hallazgos.»
Marie-Laure Delorme
Le Journal du Dimanche
«¿Están ustedes listos? Pues ¡adelante! Éste es un libro en el que hay que libar (¡delicioso, encantador, orsenesco!), escardar (pero ¿existen malas hierbas en el amor?, podar (en ocasiones…), en una palabra, cuidar.
»Déjense llevar sin freno alguno por la imaginación de Erik. No se escandalicen, ni mucho ni poco, por los delirios eróticos del encantador Orsenna, que en ocasiones llega a comportarse como un sátiro, si bien por una buena causa: ¡EL AMOR!
»Sean felices, enamórense y lean Tantos años. La primavera llega con adelanto.»
Christian Sauvage