Dos casas
que nunca fueron un hogar son los escenarios en que se recrea la memoria del
protagonista, un pianista que ha alcanzado el éxito en escenarios de todo el
mundo. Sus evocaciones de esos espacios –una mansión en el campo, cerca de
Lucerna, y un apartamento en París– le llevan, en primer lugar, a su padre,
violonchelista que siempre supo que su hijo sería mejor músico que él y cuyos
secretos y ausencias marcarán el final de la adolescencia del protagonista.
Por los meandros de su memoria
desfila también Lucienne, la niñera, a quien nunca quiso y que fue capaz de
empuñar una pistola contra él, y la misteriosa Madame Detrez, quien encuentra
en el pianista a un peculiar confidente. También es invocado su maestro, don
Savine, amigo del escritor Alberto Savinio, que le condujo, por breve tiempo,
por senderos que rozan la espiritualidad. Por último, la madre, que murió al
darle a luz y cuya tumba, en Praga, constituye un punto estable de su geografía
personal. Los amores de todos ellos, humanos o místicos, constituyen los
peldaños de una trayectoria vital que desvela, nota a nota, acorde a acorde,
las melodías de una vida entregada al arte, tal vez el único hogar.
Héctor Bianciotti nació en
Argentina en 1930 y llegó a Europa en 1955. Tras residir en Italia y España,
pronto se estableció en París, y obtuvo la nacionalidad francesa en 1981. Desde
principios de los ochenta escribe en francés, y en Francia, su país de adopción,
es considerado uno de los más importantes novelistas contemporáneos. En 1996
fue nombrado miembro de la Academia Francesa, con lo que se convirtió en el
primer académico francés de origen hispano. Su trayectoria literaria se halla
muy unida a la de Tusquets Editores, con la que ha publicado nueve libros desde
1973, los primeros de ellos escritos en castellano. Sus novelas le han merecido
prestigiosos galardones, entre ellos el Premio Médicis (1977), el Premio Femina
(1985) y el Prix de la Langue de France (1994), y por el conjunto de su obra
recibió el Premio Prince Pierre de Monaco (1993).