Dos historias paralelas se desarrollan en escenarios de nombre evocador: una transcurre en el llamado «fin del mundo», una misteriosa ciudad amurallada; la otra, en un Tokio de un futuro quizá no muy lejano, un frío y despiadado país de las maravillas. En la primera, el narrador y protagonista, anónimo, se ve privado de su sombra, poco a poco también de sus recuerdos, e impelido a leer sueños entre unos habitantes de extrañas carencias anímicas y unicornios cuyo pelaje se torna dorado en invierno. En la segunda historia, el protagonista es un informático de gustos refinados que trabaja en una turbia institución gubernamental, enfrentada a otra organización no menos siniestra en una guerra por el control de la información; sus servicios son requeridos por un inquietante científico que juguetea con la manipulación de la conciencia y de la mente y vive aislado en la red de alcantarillado, una red poblada por los tinieblos, tenebrosas criaturas carnívoras.
INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA
La audacia y la voluntad explícita de llegar siempre hasta el final es una clara indicación de su genio... uno de los mejores escritores
del mundo, que tiene los ojos bien abiertos
y asume grandes riesgos.
The Washington Post Book World
Un modelo de ADN en el que se entrelazan elementos aparentemente opuestos… una combinación del castillo de Kafka, la biblioteca de Borges y la casa del Gran Hermano televisivo.
Village Voice Literary Supplement
¿Cómo consigue Murakami hacer poesía cuando escribe de la vida y las emociones contemporáneas? Me rindo de admiración.
Independent on Sunday
Imaginativo, misterioso y divertido... un mundo fantástico que podría haber sido escrito por el mismísimo Kafka.
Philadelphia Enquirer
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