Había gran expectación la noche del 13 de junio de 1920 en el Teatro Nacional de la Habana : Enrico Caruso, el legendario tenor, cantaría Aída. Corría el rumor de que, aunque todavía fuera una de las voces más privilegiadas de su tiempo, y pese a su agitado ritmo de vida y su irrefrenable talante mujeriego, el gran Caruso padecía una extraña enfermedad y era asediado por matones de la temible Mano Negra. Apenas empezada la función, estalla una bomba en el teatro. Al decir de la prensa, Caruso salió corriendo, vestido de Radamés, y desapareció en las calles de La Habana. Nadie sabe hasta hoy qué ocurrió exactamente. El caso es que Caruso no volvió a resurgir de las sombras hasta unos días después. ¿Dónde estuvo durante ese tiempo ? Sólo Aida Petrirena Cheng, hija del chino Noro Cheng Po, conocía el secreto. Lo guardó celosamente hasta 1952, cuando se lo contó a su hija, quien ahora nos ilumina acerca de uno de los misterios mejor guardados de la historia del bel canto.
INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA
El País
«Una novela que afirma a Montero como la primera entre esa serie de escritoras caribeñas que están renovando la literatura al tiempo que nos ofrecen, con valor y belleza, parcelas de la realidad que sin su nombramiento serían inaccesibles.»
Rosa Pereda
El Mundo
«Una trayectoria firme y ascendente, sostenida en unas narraciones que conjugan el apego a la tradición con inquietudes personales.»
Santos Sanz Villanueva
Mayra Montero nació
en La Habana en 1952 y vive actualmente en Puerto Rico. Después de trabajar
diez años como periodista, primero como corresponsal en distintos países de
Centroamérica y más tarde como editorialista, se dedicó a escribir. Tras un
libro de cuentos, Veintitrés y una
tortuga, publicó en España su primera novela, La trenza de la hermosa luna (1987). En 1991 quedó finalista del XIII Premio La Sonrisa Vertical con su
segunda novela, La última noche que pasé contigo (La Sonrisa Vertical 72 y Fábula
155), a la que siguieron Del rojo de su sombra (Andanzas
174), Tú, la oscuridad (Andanzas 243), que supuso su consagración
internacional tras ser editada en Estados Unidos con inusitado éxito de crítica
para un libro traducido, y Como un mensajero tuyo (Andanzas
331). En 2000 decidió regresar temporalmente al género erótico con
Púrpura profundo (La Sonrisa Vertical 112), novela que ganó el XXII Premio La Sonrisa Vertical. Toda
su obra está siendo traducida en Italia, Francia, Alemania, Gran Bretaña y Estados
Unidos, entre otros países.