
El jurado del PREMIO COMILLAS DE HISTORIA, BIOGRAFÍA Y MEMORIAS, formado por
Miguel Ángel Aguilar, Emilio La Parra, Josep Ramoneda, José María Ridao y Josep Maria Ventosa, en representación de TUSQUETS EDITORES
a la obra
El caso Casas Viejas
de la que es autor
El jurado quiere destacar la magistral reconstrucción del levantamiento anarquista de Casas Viejas (Cádiz) en 1933 y de la respuesta militar que este hecho provocó,
y que trajo consigo la muerte de catorce campesinos y puso en serios aprietos al Gobierno de Manuel Azaña. Los procesos que, en 1934 y 1935, juzgaron estos sucesos enrarecieron peligrosamente la atmósfera política de la Segunda
República. El relato del seguimiento que la prensa de la época hizo de este episodio nos invita a reflexionar sobre la patológica relación existente en España entre los tribunales y los medios de comunicación, tanto en los convulsos años
treinta como en casos más recientes de nuestra historia.
El número de manuscritos presentados a esta convocatoria ha sido de 77.
El premio consiste en una estatuilla de bronce diseñada por Joaquín Camps
y en un anticipo sobre derechos de autor de 20.000 Euros.
Nacido en Cangas del Narcea (Asturias) el 27 de diciembre de 1958, es periodista y trabaja en el periódico Diario de Cádiz desde 1997, donde se ocupa
habitualmente de la información sobre tribunales.
Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de
Madrid, inició su actividad periodística como reportero de agencias en Madrid y en
1986 comenzó a trabajar para la agencia Efe en Oviedo.
Al año siguiente se incorporó a la redacción del periódico La Voz de Asturias,
donde permaneció cuatro años. Volvió entonces a la agencia Efe como
corresponsal en Cádiz. Tras pasar luego por un gabinete de prensa recaló en Diario
de Cádiz.
En 2007 se embarcó en una investigación sobre los Sucesos de Casas Viejas que ha
desembocado en el presente libro.
El 11 de enero de 1933 se producía en el municipio gaditano de Casas Viejas un
sangriento episodio que conmovió al país entero y comprometió de forma casi
irreversible la popularidad y el prestigio del Gobierno republicano y de su
presidente, Manuel Azaña. Aquella mañana de enero, los campesinos de Casas
Viejas, secundando un llamamiento anarquista a la huelga general revolucionaria,
se alzaron en armas y atacaron el cuartel local de la Guardia Civil. Enterado el
Gobierno, envió un destacamento de la Guardia de Asalto para acabar con aquel
foco de rebelión. Al día siguiente se supo que unos catorce habitantes del pueblo,
detenidos y desarmados, murieron a manos del destacamento mandado por el
capitán Rojas. La masacre de Casas Viejas comenzó a extenderse como una
mancha de aceite y la prensa de derechas y la anarquista no tardaron en propalar el
infundio de que el Gobierno y el propio Azaña habían dado órdenes de actuar sin
compasión contra el foco rebelde.
Los asesinatos de Casas Viejas y los dos
procesos judiciales que se incoaron en 1934 y 1935 contra el capitán Rojas
constituyen uno de los episodios más convulsos a que tuvo que enfrentarse la
Segunda República española.
Tras una exhaustiva investigación de las fuentes, Tano Ramos reconstruye en esta
obra la secuencia de unos hechos escalofriantes y la manipulación con que
determinada prensa reflejó el caso. Al tiempo que reproduce las emocionantes
sesiones de los juicios, reivindica la figura de Manuel Azaña, injustamente
acusado, y explica el diferente destino de los protagonistas de esta historia, como el
capitán Rojas, que para eludir su responsabilidad no dudó en escudarse en la
supuesta obediencia debida, o el fiscal de la acusación particular, López Gálvez,
que vio recompensada su honestidad y afán de justicia con una pena de cárcel a
perpetuidad por los tribunales franquistas.