Lugares de Ciudad de México
La noticia del día en DF ha sido el fallecimiento de Carlos Fuentes. En una emisora de radio me han preguntado qué opino de su muerte. Al pronto me he quedado un tanto perplejo. ¿Qué digo al respecto? He solicitado permiso para opinar sobre el escritor y su obra, no sobre su final. Según he sabido, ha muerto bien (hemorragia interna). O sea, rápido, sin dolor, sin agonía. Se había bañado en su casa, perdió el sentido, lo hospitalizaron, adiós. Los locutores, a micrófono cerrado, se traían ciertas risas. Uno de ellos ha afirmado que la viuda estaba muy guapa.
Los mexicanos y la muerte mantienen un vínculo de difícil comprensión para los que somos de otra parte. Estuve con Verónica y Adolfo, de Tusquets, excelentes guías, en el Mercado Artesanal de la Ciudadela. Para resumir, una gozada. En serio. ¡Qué sitio más curioso! Es como un dédalo de puestos de productos de artesanía de lo más variado. Había calaveras pintadas (calacas) a buen precio, así como una enorme variedad de esqueletos vestidos. La muerte divertida, sonriente, abigarrada. Había bisutería para dar y tomar, figuritas de todo tipo, objetos de plata, rebozos, manteles (caminos de mesa), camisetas con frases estampadas de dudoso patriotismo; en fin, de todo y más. Me ha sorprendido la manera de fijar los precios. He comprado dos imanes (para la puerta de la nevera) después de preguntar cuánto costaban. Me dan una cifra. Acepto. No estoy yo aquí con ganas de regateos y mandangas. Voy a pagar y la vendedora, por su cuenta, va y me rebaja el precio. Me han dado tentaciones de negociar en mi contra. En todas partes rebajan. No hace falta insistir.
Después nos hemos desplazado en coche a la plaza de Tlatelolco, donde el ejército, desde las azoteas, mató a tiros en el 68 (el año de los juegos olímpicos de México) a numerosos manifestantes. Ni siquiera se sabe a cuántos. Me cuentan que al día siguiente metieron los cadáveres en caminones y los arrojaron al mar. A pesar de los años transcurridos, produce (a mí al menos) escalofrío pisar el suelo de la plaza.
Antes de
Después de
Esta tarde
No olvidemos.
Fecha de entrada: Miércoles, mayo 16, 2012 @ 3:49
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