
Antonio López Lamadrid nació en San Sebastián en 1938, donde estudió Químicas.
Hasta 1975 se dedicó a los negocios textiles familiares, y en 1970 y en 1971 fundó dos sociedades industriales.
En 1976, tomó, en sus propias palabras, «la drástica pero afortunada decisión de abandonar por aburrimiento el negocio textil» y empezó a trabajar a tiempo parcial con Beatriz de Moura en Tusquets Editores. «Beatriz, en contra de mi opinión, me asignó un despacho que, en los primeros meses, frecuenté solamente unas horas al día para asesorarla en algunos temas financieros y comerciales», dejó escrito en el catálogo del 25 aniversario de la editorial. Rápidamente pasó a codirigir la empresa, que transformó al año siguiente, en 1977, junto con otros amigos en Sociedad Anónima.
Como director general preparó el salto de una editorial artesana a una empresa profesional, logró expandirla abriendo filiales en Argentina, México y Estados Unidos, que ahora son prácticamente autónomas, e incrementó progresivamente su facturación hasta convertirla en una de las editoriales en lengua española más sólidas y de mayor prestigio, con un fondo de 2.300 títulos.
En 1993 la editorial recibió el Premio PIMEC 1993 de la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas de Cataluña a la empresa editorial más competitiva.
Su papel en la trayectoria del sello ha sido decisiva no sólo por sus dotes de brillante directivo, sino también porque animó a crear nuevas colecciones: entre las más destacadas, la colección Andanzas, en 1981, como una apuesta por la narrativa contemporánea española e internacional (que hoy supera ya los 700 títulos) , y en el terreno de la no ficción, la colección Tiempo de Memoria, donde se publican libros de historia, biografías y memorias. Además, preparó el lanzamiento de las colecciones de bolsillo Fábula en 1993 y Maxi en 2007, en las que Tusquets Editores comercializa el fondo editorial en formato económico.
Fue el impulsor también del Premio Comillas de Historia, Biografía y Memoria, de cuyo jurado formó parte desde sus inicios, y que premió a autores como Carlos Barral, Jorge Edwards, Javier Tusell, Enrique Krauze, Carlos Castilla del Pino, Adolfo Marsillach, Juan Luis Panero, Isabel García Lorca, Jaime Salinas, José Andrés Rojo o José Ramón Recalde y que va por su XXII convocatoria.
En el Catálogo publicado en abril de este año para conmemorar los 40 años de la editorial, Antonio López Lamadrid reconocía: «en los días en que me siento optimista, pienso –y, lo digo sin ninguna modestia– que he ayudado mucho a conseguir que Tusquets sea una de las editoriales, aquí y en el extranjero, más equilibradas que conozco o he conocido en treinta y dos años. Publicando tan sólo unas 65 novedades anuales, hemos creado un espléndido fondo editorial de narrativa española y extranjera, poesía, ciencia, historia, ensayo, etcétera. Y también casi cada año tenemos tres o cuatro títulos en novedades que se convierten en bestsellers literarios».
«Comparados con los grandes responsables financieros o inmobiliarios de estos últimos años», proseguía el texto, «o con los comandantes de submarinos nucleares que chocan en el fondo del océano, a los editores acabarán considerándonos importantes y modélicos empresarios».
Como dijo Beatriz de Moura, la socia fundadora y directora literaria, en un reciente acto barcelonés sobre el aniversario del sello, la «editorial ha llegado a ser la que es gracias a que Antonio López Lamadrid ha sido nuestro particular Josep Guardiola».
«Le recuerdo entonces, alto, apuesto y, sin embargo, desgarbado, con algún pico de la camisa fuera del pantalón y cualquier americana carísima que le sentaba bien, pero nunca del todo. Le recuerdo tomando copas y contando chistes, fumando siempre, riéndose a la vez. Y recuerdo mi desconcierto ante un hombre que no encajaba en la imagen que una aprendiza de escritora tenía de los editores, ahora que sé que nunca volveré a tener otro editor como él».
Almudena Grandes, El País.


